¿El Agua Hidrata la Piel? Cinco Aspectos a tener en cuenta

El Agua Hidrata la Piel

Cuando nos preguntamos acerca de los pilares que necesita todo ser humano para vivir en este planeta siempre pensamos en el agua, el aire y los alimentos. Siendo el agua el elemento que necesitamos con gran urgencia para que nuestro cuerpo pueda funcionar correctamente. Sin embargo, podemos subestimar la relación entre el agua y los distintos órganos de nuestro cuerpo, entre esos la relación estrecha entre el agua y la piel. 

La hidratación de la piel es uno de los cuidados que solemos tener presentes a la hora de hablar de nuestra piel. Aparte del uso de bloqueadores solares, cremas y la limpieza facial con los diferentes cuidados que  se han vuelto más populares en la actualidad; sin embargo, todos estos cuidados pueden complementarse con ayuda del agua y la relación que tiene esta con la piel. Seguramente hemos escuchado que el agua hidrata la piel y que es una de las herramientas que nos permite cuidar de la misma.

Beber agua para la piel es un primer paso para ayudar al cuidado de la piel; no obstante no es la única manera en que el agua puede ser parte de la hidratación de la piel. Vale la pena mencionar que el agua es uno de los componentes de mayor importancia en nuestro cuerpo, se estima que aproximadamente un setenta por ciento de nuestro cuerpo es agua. Debido a esto, nuestro cuerpo necesita una cantidad de agua diaria determinada para que su metabolismo sostenga un equilibrio indicado y que procese todo lo que necesitamos para vivir.

El agua es una aliada más a la hora de cuidar nuestra piel, ya que el agua hidrata la piel; no obstante, vale la pena que nos detengamos un momento para conocer con mayor detalle la relación entre el agua y la piel. Cómo se aportan y por qué es tan importante la hidratación de la piel, y la relación directa entre el agua y la piel. 

La hidratación es un proceso mediante el cual se busca hidratar las capas profundas de la piel, es decir, que nuestra piel en sus capas profundas cuente con la cantidad de agua necesaria para estar equilibrada, suave y sana. Aun así, poner agua sobre nuestra piel, o recurrir a mascarillas y cremas es tan sólo una de las formas en que podemos cuidar las capas más profundas de nuestra piel, en verdad, existe otra manera de cuidar la hidratación de la piel, y esta es beber agua para la piel. 

Se nos recomienda beber entre ocho a seis vasos de agua diarios, dependiendo de nuestro peso, condiciones climáticas y necesidades especiales de nuestra contextura. De esta agua que bebemos para cuidar nuestro cuerpo, podemos agregar el beneficio de hidratar nuestra piel gracias a nuestro consumo adecuado de agua. 

Debido a que nuestro cuerpo se compone en un setenta por ciento de agua, establece que el agua es vital para llevar a cabo la mayoría de sus funciones. Exhalar quema una cantidad de agua que tenemos, de igual manera, el procedimiento de extraer nutrientes de los alimentos que consumimos. Sin embargo, uno de los procesos que tiene que ver directamente con el uso de agua en nuestro cuerpo es nuestra regulación térmica. Nuestro sudor que libera desechos y que también es parte de un proceso de climatización corporal implica un uso de agua que en diferentes partes del cuerpo sale de nuestra piel.

Todos estos procesos nos llevan a necesitar agua constantemente en nuestro cuerpo, para nutrirlo, para respirar, para proteger la piel y adaptarnos a nuestro contexto. Es por esto, que si el agua es de tan gran importancia para nuestro cuerpo, es igual de importante la relación de la misma con cada uno de nuestros órganos. Esto incluye sin lugar a dudas la relación entre el agua y la piel, y el cómo es que el agua hidrata la piel de todo nuestro cuerpo. 

¿Por qué beber agua es importante para la piel?

La importancia del agua para la hidratación de la piel no solo nos remite a los diferentes métodos que podemos usar en el que el agua hidrata la piel, antes bien, podemos notar primero un aspecto fundamental de cómo se compone un órgano como la piel, siendo este uno de los órganos más extensos en nuestro cuerpo. 

Pues bien, la piel contiene dentro de sí, aproximadamente entre un treinta a treinta cinco por ciento en agua. Este valor varía dependiendo las circunstancias de vida de cada persona. El clima en el que vive, la cantidad de ejercicio que realiza, su alimentación y sin lugar a dudas, sus proceso de hidratación de la piel. Dependiendo de todas estas variables, una persona deberá organizarse de forma tal que su piel logre mantenerse debidamente hidratada para mantenerse sana. 

Reconocer la importancia de la relación entre el agua y la piel suele ser más sencillo si evaluamos qué le ocurre a la piel si no nos hidratamos correctamente. La piel funciona como una barrera entre nuestro cuerpo y el mundo que nos rodea, evita que entren a nuestro cuerpo agentes patógenos ya sean bacterias u otros seres que puedan hacernos daño. Sin embargo, para que esta barrera protectora funcione naturalmente requiere de una hidratación adecuada.

Cuando la hidratación de la piel no es la necesaria, la piel tiende a perder varias de sus propiedades lo cuál hace que estemos propensos a sufrir de diferentes dolencias, por ejemplo, que aparezcan eccemas o fisuras en la piel, lo cual genera ardor, sangrado, y irritación en la zona. La piel pierde, entonces, por falta de hidratación su capacidad de ser elástica, su turgencia disminuye. 

Esto no sólamente afecta la funcionalidad de la piel como barrera que cuida de que algo externo ingrese al cuerpo, sino que también afecta el interior del cuerpo, dando cuenta de una falta de agua en el cuerpo, de ahí que las enfermedades o irritaciones cutáneas sean una clara prueba de que algo más ocurre en el interior del cuerpo. 

De hecho, es sabido que varias enfermedades autoinmunes cuentan con síntomas que son notorios en la piel, entre otro tipo de enfermedades. Es por esto que la hidratación de la piel es de gran importancia, siendo uno de los órganos más extensos del cuerpo y aquel que protege nuestro cuerpo entero de las hostilidades del exterior. 

Sin embargo, ¿cómo ayudar a mejorar la hidratación de la piel? Es solamente ponerle o echarle agua a la piel en nuestra ducha o en paños la manera de hidratar la piel y usar productos como cremas o mascarillas para cuidar los niveles de hidratación o de qué otras maneras, en realidad, podemos notar que el agua hidrata la piel. 

Para esto tendremos que detallar con atención cuál es la relación entre el agua y la piel, para saber si el agua hidrata la piel únicamente desde una forma de contacto, o si beber agua para la piel tiene un efecto real sobre la misma. La hidratación de la piel en este punto se convierte en algo vital pero que podemos cuidar de diferentes maneras logrando así tener una piel que esté lo suficientemente hidratada para mantenernos sanos.

El agua y la piel

El cuerpo humano cuenta y se conforma en gran porcentaje por agua. Se sostiene y funciona gracias a la cantidad de agua que tenemos en nosotros mismos. Y la variación en la cantidad de agua es notoria en diferentes síntomas que afectan todos los aspectos de nuestra vida cotidiana.

No hidratarnos bien se refleja en tener problemas de concentración, cansancio, irritabilidad por un lado, y por otro también notaremos que nuestro cabello pierde brillo, nuestra piel se reseca y pierde elasticidad, además que alimentarnos correctamente también tendrá sus propias dificultades debido a la falta de agua en nuestro organismo. 

Cuando nos permitimos beber el agua que necesitamos para mantener hidratado nuestro cuerpo, este funciona orgánicamente, nuestro metabolismo se mantiene equilibrado y nuestra salud prospera, de igual manera nuestra piel también se verá beneficiada, ya que el agua hidrata la piel. Sin embargo, cómo funciona la relación entre agua y piel y cómo esto puede ayudarnos a beber agua para la piel en la cantidad justa y necesaria.

Si bien podemos tener gracias a recomendaciones y estudios médicos un valor idóneo sobre la cantidad de agua que nuestro cuerpo requiere, cuando hablamos del agua y la piel tenemos que evaluar con detalle las maneras que podemos hidratarla. Porque si bien beber agua para la piel puede ser una forma de cuidarla, no es la única manera. Y el uso de productos externos como cremas o mascarillas tampoco es nuestra única manera de hidratar nuestra piel. 

La hidratación de la piel depende de las distintas maneras en que nuestra piel logra entrar en contacto con las partículas del agua. Debemos tener presente que esto puede ocurrir de diferentes formas, y que el mejor cuidado de nuestra piel y la hidratación de la misma dependerá por sobre todas las cosas de tener un debido equilibrio entre los diferentes cuidados de la piel y los métodos en los que el agua hidrata la piel tanto superficial como profundamente. 

¿Qué cantidad de agua se recomienda beber para hidratarse correctamente?

Puede que hasta el día de hoy hayas leído o escuchado varias recomendaciones sobre la cantidad de agua que debes de beber para mantenerte debidamente hidratado, más cuando hablamos de hidratar nuestro cuerpo y la hidratación de la piel. Usualmente se recomienda beber entre seis y ocho vasos de agua diario para mantenernos hidratados; no obstante, podemos encontrar variedades en la cantidad de agua recomendada.

Así que es en verdad importante descubrir la cantidad de agua que necesitamos según nuestras propias circunstancias, ya que la cantidad de agua que nuestro cuerpo necesita para mantenerse hidratado depende de distintas variables que conforman nuestro contexto. 

Si bien se recomiendan ocho vasos de agua durante el día, esto puede variar dependiendo la edad de la persona que estamos hablando, el sexo, estado de salud, actividades diarias, ambiente climático en el que se encuentra la persona y su peso. Todas estas variables afectarán la cantidad de agua que necesita beber una persona para hidratarse correctamente. 

Cuando hablamos de infancias puede que sea necesario una menor cantidad de agua dependiendo el peso del infante. No obstante, un niño que vive en una zona de temperaturas altas no necesitará la misma cantidad de agua que la de un niño que viva en zonas de temperaturas más bajas. Por ende, el clima que rodea a la persona debe ser tomado en cuenta para evaluar la cantidad de agua que debe beber para la hidratación de la  piel y del cuerpo. 

Por otro lado, una persona adulta que realiza varias actividades físicas de alto rendimiento necesitará mayor cantidad de agua para mantener su nivel adecuado de agua en el cuerpo a comparación de alguien que no suele hacer ejercicio, modificando así la necesidad entre seis, ocho o más vasos de agua. Siempre y cuando no se llegue a un exceso podremos estar seguros de mantener una equilibrio entre la relación entre el agua y la piel.

Aun así podemos recurrir a un cálculo confiable que se basa en el peso de las personas para descubrir la cantidad de agua exacta que pueden necesitar diariamente. Es sabido en la comunidad científica que por cada kilo de nuestro peso, se requieren treinta y cinco milímetros de agua para que esté debidamente hidratado. Por ende, se aconseja multiplicar tu peso por la cantidad de milímetros que requiere cada kilo, cálculo que dará un valor más acertado de lo que necesitas beber para mantenerte hidratado. 

¿Cómo y por qué hidratarse la piel?

Una vez tengas presente la cantidad de agua que necesitas para hidratar tu cuerpo, podremos evaluar de qué otras maneras es que hidratamos nuestra piel. Acaso sólamente las cremas tienen un efecto directo en la hidratación de nuestra piel, si el agua hidrata la piel podemos considerar que beber agua para la piel también tendría algún tipo de efecto. Por esto, evaluemos de qué maneras podemos hidratar nuestra piel. 

Cuando nuestra piel se deshidrata podemos notar que empieza a resecarse y pueden llegar a producirse diferentes tipos de eccemas, cuando esto ocurre dentro de los cuidados también podemos ayudarnos del uso de compresas de agua fría, las cuales calman inmediatamente el ardor y la picazón. Esto es una de las pruebas que expone esa relación directa y reactiva entre el agua y la piel. 

Ahora, si pensamos en los baños con agua ya sea fría o tibia, estos también tienen un efecto directo en la piel. Esta absorbe en gran medida lo que se le aplica, y esto incluye el agua también. Luego del baño la piel se revitaliza, además de eliminar la presencia de células muertas o impurezas que pueda tener.  Sumemos ahora si podemos usar agua mineral para lavar nuestra cara, o un baño termal. Esto es también una herramienta para la hidratación de la piel, no sólo porque el agua hidrata la piel, sino porque también se nuestra gracias a la presencia de diferentes nutrientes.

Estas son formas externas mediante las cuales podemos hidratar nuestra piel gracias a la reacción de la misma ante el agua. Ahora, cuando pensamos en beber agua para la piel podemos incluir la hidratación de la piel dentro de los cuidados y beneficios que trae tomar las cantidades de agua necesarias para cuidar nuestro cuerpo. 

Tengamos presente que si bien beber agua para la piel es parte de cómo podemos cuidar de nuestra piel, el agua hidrata la piel de diferentes maneras. Es por esto que el cuidado de la piel puede darse de una manera interna y externa. Por un lado, tomando en nuestra rutina diaria la cantidad de agua que necesita nuestro cuerpo y por otro lado, cuidar de la piel por medio del contacto que tiene el agua con la piel y dependiendo los cuidados que necesite. Lavar la piel de nuestro cuerpo, lavar diariamente nuestra cara luego de una rutina extensa es una manera  de permitir que el agua hidrate la piel. 

Cinco aspectos sobre la hidratación de la piel

Partiendo de que el agua hidrata la piel podemos entrar a ver cuáles son los aspectos que aporta la hidratación de la piel, qué debemos notar en nuestra piel cuando está debidamente hidratada y cómo podemos seguir cuidándola debidamente para evitar que pierda alguna de sus mejores cualidades.

  1. La elasticidad de la piel: En la capa  más profunda de nuestra piel, llamada la dermis, se encuentra una reserva de agua que permite que la piel mantenga su nivel de turgencia y también es la base de intercambios metabólicos.

    Ahora bien, si la cantidad de agua dentro de la dermis es baja se verá en el aspecto de la piel, reseca, sin brillo. Además que como es parte de ciertos procesos metabólicos
  2. Calmante: El agua tiene un efecto de calmante en la piel, por ende otro de sus beneficios es su función de aliviar irritaciones cutáneas de diferentes tipos. Tanto el agua fría permite relajar la piel ante heridas, quemaduras y eccemas, mientras que el agua tibia o caliente permite abrir los poros de la piel para permitir una hidratación profunda.
  3. Protección: Cuida el aspecto de la piel. Sabemos que nuestra piel es uno de los órganos directamente expuestos a todas las condiciones del mundo que nos rodea, esto incluye condiciones climáticas, contaminación, rayos ultravioletas, entre otros.

    Si bien la hidratación de la piel puede ayudar a que esta se mantenga protegida, no es suficiente. Debemos recurrir a protectores solares para proteger la piel de los rayos solares. No obstante el agua puede directamente mejorar el aspecto de la piel, ya que gracias al agua podemos eliminar suciedad, partículas que estén en la piel debido a la contaminación, incluso eliminar en totalidad rastros de productos cosméticos.

    Aparte de limpiar, el agua tonifica la piel. Ya sea por el lavado con agua potable o agua mineral que trae nutrientes que suman al cuidado y preservación de la piel. Ahora, debemos agregar que el agua fría es la que tiene esta cualidad de tonificar la piel, vigorizar la piel. Mientras que el agua caliente genera un efecto calmante en la piel.
  4. Estimulante: La relación entre el agua y la piel recae en la acción reactiva que tiene la piel frente al agua, ya sea por el hecho de que beber agua para la piel tiene un efecto interno, o por el contacto directo entre este órgano y el agua.

    Esta reacción de la piel no es una específica, antes bien dependiendo la temperatura y el tipo de agua podemos hablar de dos reacciones de la piel. En primer lugar, podemos hablar de la vasodilatación que se relaciona con la dilatación de los poros y por otro lado la vasoconstricción que es la revigorización del tejido.

    Uno presta la piel para que absorba nutrientes, minerales y agua, el otro cierra los poros creando una capa de protección.

Refresca, reactiva y limpia: El agua permite que la piel se mantenga elástica, viva y reactiva. Tanto para contener en sí misma la cantidad de agua necesaria, sino para que sus capas, dermis, epidermis e hipodermis estén protegidas, elásticas y ricas en su cantidad de oxígeno, agua y distintos nutrientes. La cantidad de oxígeno que aporta el agua nutre las células de la piel, lo que brinda firmeza en la piel, además de cuidar su brillo y textura. 

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