¿Qué es la huella hídrica, para qué sirve y cómo calcularla?

huella hidrica

La huella hídrica no es un término reciente, antes bien, empieza a utilizarse en el año 2002 por investigadores de Países Bajos de la Universidad de Twente. El investigador M. Makonnen y A. Hoekstra lo acuñaron para hablar sobre cómo se estaba utilizando el agua. 

Con el paso del tiempo, sobre todo el crecimiento alarmante de la población y los avances tecnológicos del siglo anterior, nos hemos visto envueltos en escenarios que nos obligan a pensar en algo que tendríamos que haber considerado desde un principio: el cuidado del agua, optimizar su uso y ahorro. La huella hídrica es una medida que nos permite hacer un seguimiento sobre esto. 

Con esto se dio paso a crear la organización Water Footprint Network, que lo podemos traducir a redes de huella hídrica, que se encarga de medir, investigar y llevar el registro de los usos del agua en la producción, elaboración y más procesos en cada país y cada una de las industrias. 

Aprendamos un poco más, sobre cómo llegaron a comprender qué es la huella hídrica, para qué sirve y cómo se calcula. Partiendo, que una cosa es el uso por habitante y otra, el uso que podría utilizarse en cada industria. 

¿Qué es la huella hídrica?

La huella hídrica es, entonces, la cantidad de agua que es utilizada para la elaboración o producción de todos los bienes o servicios  por empresas y consumidos por individuos o comunidades. 

Ampliemos, con ejemplos, el procedimiento para obtener un litro de leche según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), requiere de mil litros de agua. Es decir, que detrás de cada litro de leche que consumimos, se gastó mil litros de agua en todo lo que se necesitó para su elaboración. 

Así, cada producto que consumimos en nuestra dieta, elemento de limpieza, prenda de vestir, entre otros, puede que use agua en algún punto de su proceso de elaboración, esa agua se contabiliza y se acumula creando así lo que denominamos como huella hídrica.  

¿De dónde salió este término?

Tras una exhaustiva investigación realizada la universidad de Twente en Países Bajos realizada por los investigadores Arjen Hoekstra y Mesfin Makonnen acerca del volumen del agua que se ocupaba en la elaboración de un producto o para facilitar un servicio particular, se decidió acuñar este término.

Gracias a su investigación se ha logrado considerar y plantear distintos análisis sobre el uso del agua, su disponibilidad y los patrones mundiales que existen sobre el uso del agua. Esto es de gran valor, sobre todo hoy que vemos claras y graves consecuencias por el cambio climático. 

Ahora bien, entonces, la huella hídrica es un concepto que deciden usar y da paso desde el 2002 para profundizar en esta investigación y también para que se cree la Water Footprint Network que continuará y profundizará con el registro de la huella hídrica a nivel mundial. 

¿Para qué sirve el cálculo de la huella hídrica?

Tener conocimiento sobre la huella hídrica de los distintos bienes y servicios: productos, materiales, objetos y actividades que hacen parte de nuestra vida cotidiana nos sirve para ser conscientes del uso del recurso más importante de nuestro planeta: el agua. 

Con esta información, al saber cómo se calcula correctamente, podremos organizarnos de mejor manera y considerar el uso del agua tanto en la vida diaria, como pensar en los productos, bienes y servicios que usamos. ¿Qué tanta agua se usó detrás de las prendas de moda rápida que estás usando?, ¿cuánta es la huella hídrica detrás de los alimentos que son primordiales en nuestra dieta?, ¿y qué del tiempo que ocupamos en la ducha? 

Es una manera de comprender de dónde viene también todo lo que hace parte de nuestra cotidianidad, no darlo por sentado y concientizarnos sobre cómo funciona en realidad la elaboración de absolutamente todo. 

¿Cómo se calcula la huella hídrica?

En un principio, se realizaban los análisis y evaluaciones de los distintos usos del agua a partir de la medición, única y exclusivamente, del líquido extraído de las fuentes naturales, es decir, la captación de la misma, ya sea de fuentes subterráneas o superficiales.

Esto significa que se ignoraba en un principio la cantidad de agua utilizada en la elaboración y producción de bienes y servicios finales, esto implica que se dejaba afuera el arduo y extenso proceso del que hace parte la manufacturación de cada de los elementos a ser consumidos o utilizados por la población, sea individuo, comunidad o empresa. 

La huella hídrica (HH) surge como indicador que tiene como objetivo compensar esa falta de información, es decir, conocer cuál es el uso del agua en el proceso de manufacturación de los bienes y servicios que son consumidos finalmente. De tal forma, saber en realidad cuál es el impacto sobre los recursos hídricos para utilizar todo lo que usamos en nuestra vida diaria. 

Entonces el cálculo de la huella hídrica parte de conocer el uso del agua en el proceso de elaboración, por tanto, conocer desde el uso del agua en la obtención de materias primas, procesamiento y transformación, hasta el resultado final. Se suma todas las necesidades de uso y consumo del agua en cada etapa del proceso, desde el origen de cada elemento hasta el producto final. 

El valor que resulta es lo que conocemos como la huella hídrica de ese producto, sea un servicio o bien. 

Conoce sus diferentes tipos

Si bien, este indicador medioambiental es una herramienta fundamental el día de hoy, a lo largo de los años desde que surge se ha especificado y desarrollado su registro y categorización. 

En primer lugar, la huella hídrica se mide por cada país, es decir, muestra volúmenes de agua usada consumida y contaminada, según su ubicación. Sin embargo, no es un parámetro clave para la clasificación de las huellas hídricas. Así que lo que se tiene en cuenta para esto es la fuente de agua usada y luego, la contaminación.

  1. Huella hídrica azul: Esta se refiere al agua que ha sido sustraída de fuentes superficiales o subterráneas que se utiliza para la elaboración de productos o provisión de un servicio. Esta se evapora durante la producción o es vertida en el mar luego del proceso. Algunas de las industrias que tienen esta huella hídrica son los regadíos de agricultura, industrias y el uso doméstico del agua.
  2. Huella hídrica verde: En este caso se habla del uso de agua de lluvia o nieve para la elaboración de un proceso, es decir, agua de precipitaciones. Esta queda almacenada en tierra, en zonas dónde hay raíces, se evapora, es transpirada o es incorporada a las plantas. Por lo tanto, habla exclusivamente de la industria agrícola, hortícola y forestales.
  3. Huella hídrica gris: Esta es el agua fresca que es necesaria para diluir contaminantes o aguas contaminadas previamente en proceso de producción hasta que logre llegar a cumplir los estándares de calidad que el producto requiera. 

Conclusión

Dar un paso más y aprender acerca de la huella hídrica que tenemos cada uno de nosotros como personas, que se estima en 1385 metros cúbicos de agua por individuo, es tan solo dar un paso más a tomar consciencia de cómo funciona, se elabora y llega a nosotros cada uno de los objetos que hacen parte de nuestra vida diaria. 

Si bien, tenemos que reconocer la cantidad aproximada de agua que ocupamos diariamente, valdría la pena sumar cuánta agua hay detrás de los productos que usamos. Detrás de las prendas de ropa, accesorios que usamos, de los alimentos que consumimos, y así, poco a poco, aprender a que tal vez podamos ayudar más de lo que creemos a cuidar nuestro planeta y este preciado recurso no renovable que es fundamental para nuestras vidas: el agua. 

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